Hoy, de manera inesperada, así como aparecen las mejores cosas de la vida, como las sorpresas, hemos empezado a encender la ilusión, y a tirar pequeñas miguitas de fe.
Hoy, ella vino abatida, cansada, con el alma arrugada, y ajada, por eso, hoy, sin más hemos decidido ponernos manos a la obra.
Ella, nos ha pedido salud, y nosotr@s hemos creado la receta cotidiana para que nunca se pierda y siempre exista, y para que no se le olvide...
Hoy hemos empezado a dar los primeros pasos torpes en Utopia. Y queremos más manos, más ojos, más brazos para sostenernos...
Y para continuar....
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